
De acuerdo con la OMS, el tabaco mata cada año a 5.4 millones de personas. El motivo es que es un factor de riesgo de 6 de las principales causas de defunción en el mundo. El consumo de tabaco es responsable directo de la muerte del 50% de los fumadores. Los estudios epidemiológicos muestran que la mayoría de los fumadores desea abandonar el hábito. Sin embargo, los ensayos clínicos realizados al efecto revelan que el porcentaje de fumadores que lo consigue realmente es bajo (alrededor del 5% sin intervención farmacológica). Estas cifras muestran que realmente el tabaco es una droga adictiva, cuyo abandono no depende de forma directa de la voluntad del consumidor. No parece un tema de "libertad" sino de falta de la misma. Además, desde hace años se sabe que el fumador pasivo tiene el doble riesgo de infartos de miocardio, y un aumento de riesgo del 25% de desarrollar cáncer, respecto al no fumador. Además el tabaco ambiental es capaz de pasar a la placenta de mujeres embarazadas, y tiene un impacto en el peso de los fetos.
Ante esta situación, nos ha llamado la atención la insólita lección de medicina que esta semana nos ofrecen nuestros amigos de Libertad Digital, bajo el título de “Fumar no es malo”. El autor no tiene ningún conocimiento científico ni médico. Por ello, hace el ridículo de la primera hasta la última palabra. Pero lo más grave es que una persona pública, por el hecho de tener acceso a un medio de divulgación de información, que puede ser el Papa, o un simple periodista de Libertad Digital, lance a la sociedad un mensaje científico falso que puede afectar a la salud de miles de personas. En esa situación, puesto que el público tiene derecho a una información veraz en los temas sanitarios que le atañen, el responsable debería retractarse de inmediato y aportar los datos correctos.
El artículo en cuestión tiene un nivel tan pobre, que a veces roza lo obsceno, y que no parece propio de una publicación seria como Libertad Digital. Por ejemplo, en su alegato contra el prohicionismo, asegura que: “los consejeros matrimoniales se forran a costa de las parejas con inapetencia sexual, cuando probablemente una pastilla de éxtasis de vez en cuando bastaría para evitar muchos divorcios”. Ante un comentario tan soez, y por supuesto tan desprovisto de cualquier base científica, sólo cabe preguntarse si el autor sólo nos habla de su más abyecta experiencia.
¡Qué cosa más extraña es ese tipo de libertad que este autor predica en el diario!
Para sustentar su hipótesis de que tabaco es bueno, el autor nos sugiere varios artículos que, en su opinión, arrojan dudas sobre el carácter dañino del tabaco. Una mezcla de medias verdades, intereses e informaciones mal entendidas. El artículo que cita sobre la llamada “restenosis”, que intuimos que es la palabra inglesa, no traducida ni entendida, para referirse a la reoclusión de las arterias coronarias tras una revascularización, muestra que los pacientes fumadores se murieron dos veces más que los no fumadores (tabla 3, OR 1.8), aunque efectivamente se murieron con las arterias abiertas. Sin duda, el periodista de Libertad Digital nos transmite un avance médico impresionante, y un claro alegato a favor de la libertad de morir con las arterias como a uno le de la gana.
El trabago de Enstrom, que cita para refutar el riesgo del tabaco para el fumador pasivo, se considera un estudio “controvertido”. La principal sociedad de oncólogos de Estados Unidos analizó dicho estudio y concluyó que estaba fuertemente sesgado, porque las mujeres incluidas como no fumadoras, en realidad sí lo eran, y por eso no se encontraron diferencias entre los grupos. El artículo no era creíble en un contexto en el que multitud de investigaciones estaban diciendo justamente lo contrario. Para colmo, una sentencia judicial en un litigio contra la industria tabacalera, demostró la connivencia de intereses entre el citado autor y la industria, para financiar y divulgar el artículo como cierto.
Al contrario de lo que afirma el artículo de Libertad Digital, a mí me resulta insólita la afirmación de que médicos, o los laboratorios farmacéuticos, se puedan beneficiar de una reducción en el consumo de tabaco. Parece más lógico pensar que si la gente no fumara, disminuiría la tasa de varias enfermedades crónicas, y ello motivaría que los laboratorios facturasen menos, y fueran necesarios menos médicos para prescribir los fármacos. El autor llega realmente al ridículo al sugerir una conspiración del “complejo sanitario-industrial” para ocultar el hecho de que el tabaco puede ser útil para tratar algunas patologías, entre las que cita el síndrome de Parkinson, la demencia y la colitis ulcerosa. Según él, merece la pena que un sujeto aumente 20 veces el riesgo de tener un cáncer de pulmón, para disminuir un poco el riesgo de tener Alzheimer. No dice en cambio que los fumadores tienen menos Alzheimer porque se mueren con mayor frecuencia antes de la edad de inicio de esta patología. Tampoco que el 50% de los fumadores muere por el tabaco.
Tampoco argumenta que la colitis y el resto de las enfermedades que cita ya tienen otros tratamientos efectivos; ni que el efecto positivo es sólo por la nicotina, y ya existen parches o chicles. No hace falta por tanto inhalar alquitrán o benzopirenos.
En fin, según las estadísticas de la OMS, más de 5 millones de personas mueren cada año por causa directa del tabaco. Pero vivimos en la época de la mentira y el periodista de Libertad Digital nos dice que si con ello se paliara el importante problema de la colitis, bienvenidos sean.
Así que te animo, amigo mío, a que prediques con el ejemplo, y luego expliques tus teorías a tu cardiólogo o a tu oncólogo. Como la enfermedad y la muerte no entienden de grupos de presión, cuando te pongas enfermo como el vaquero de Marlboro, fallecido de cáncer de pulmón, imagino que te dejarás de gaitas, y tú también acudirás a la verdadera ciencia.
Esta peña es la misma que hoy niega el calentamiento global, que negaba el efecto del tabaco en la salud, etc.. etc.. ¿Falta de ética? NO, simple gusto por el dinero.
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