domingo 12 de abril de 2009

Marc Morano y la lista de los 650 escépticos

Aparte de las encuestas fraudulentas, otro método relacionado para engañar a la opinión pública consiste en la confección de listas de científicos escépticos. Recientemente se ha conocido la lista del senador de Oklahoma, James Inhofe, que incluye a 650 personas que aparentemente discrepan de la realidad del calentamiento global. Meter a jueces o a políticos en una discusión académica puede rozar lo hilarante. La lista en cuestión la elaboró Marc Morano, portavoz de Inhofe, tomando como fuente la página web de la "New Zealand Climate Change Coalition", un conocido grupo de escépticos del cambio climático dedicados a la proganda. El New York Times ha publicado hace poco un artículo explicando las actividades negacionistas de Morano:


Cuando la lista fue revisada con detalle se encontró que a 50 personas nadie las conocía, y por supuesto ellos no salieron a reclamar. El resto fue incluido si en algún momento de su carrera profesional habían pronunciado alguna duda, aunque fuera parcial, sobre el calentamiento global. Es interesante explicar que en realidad cualquier científico serio alberga siempre un porcentaje de escepticismo honesto sobre su disciplina. Esto se debe a que cualquier intento de modelizar la naturaleza incluye aspectos poco conocidos, controvertidos o pendientes de resolver. Gracias a este escepticismo, la ciencia puede avanzar. Sin embargo, se aprovechó esta circunstancia para incluir a numerosos autores que nunca había expresado ninguna enmieda a la totalidad sobre el cambio climático antropogénico. Por ejemplo, alguien dijo una vez que "había que tener en cuenta a Al Gore, aunque como científico prefería mantenerse escéptico en algunos aspectos concretos", y acto seguido fue incluido en la lista de escépticos. Además, una revisión posterior encontró que 310 (el 51%) individuos no tenían nada que ver con la climatología, otros 40 ni siquiera tenían ninguna credencial científica, había varios estudiantes, y sólamente el 16% eran verdaderos expertos en climatología. Es cierto que hay algún Premio Nóbel entre ellos, pero su inclusión en la lista no deja de ser en calidad de opinador, porque no aporta datos reales, y el galardón no confiere el don de la infalibilidad. Por tanton, una lista de 600 individuos elaborada de manera arbitraria y opaca, no otorga ni quita veracidad a nada, ni es relevante en una comunidad científica integrada por cientos de miles de personas. Más le valdría a este político ponerse a trabajar por los problemas reales de su comunidad en lugar de perder tanto el tiempo.

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