martes 21 de abril de 2009

Carta a un joven climatólogo


¡Enhorabuena! Has dado el primer paso para comunicar tu conocimiento y tus pensamientos al resto del mundo, a menudo desatendido por las fuentes de información tradicionales en temas socialmente complejos como el cambio climático. No olvides que tu objetivo es clarificar la ciencia (o tus consideraciones éticas, opciones políticas…, o simplemente expresar tus puntos de vista), y ello constituye una empresa noble, por lo que te deseamos suerte y una audiencia amplia. Pero tienes que ser consciente de que navegas en aguas revueltas. A los buenos blogueros a veces les ocurren cosas malas. Así que, en un espíritu de camaradería bloguera, y a la luz de nuestras propias observaciones y experiencias, te ofrecemos una serie de consejos que pueden serte de utilidad para navegar en el turbulento clima político y salir relativamente indemne, al menos para contarlo.

Sé siempre honesto contigo mismo y con tus lectores. Si tu objetivo es educar, reconócelo. Si tu objetivo es presionar para obtener fondos para tus proyectos de índole personal, o abogar por una determinada política, sé franco al respecto. Sin embargo, que no te extrañe que haya tipos que se dedican a malgastar su tiempo buscando las motivaciones ocultas o interesadas que subyacen en lo que haces. Existe toda una escuela de pensamiento cínico que defiende que la información pura no existe, porque todo se realiza con el objetivo oculta de inducir algún tipo de reacción pública. En el sentido más amplio probablemente sea verdad – cualquiera que escribe en un blog o imparte una conferencia, lo hace por una determinada razón. Sin embargo, esto a menudo se interpreta como una confirmación de que toda disertación debe de estar a favor o en contra de alguna propuesta específica. Esto no tiene mucho sentido. Cualquiera puede criticar la tergiversación que George Will o Alexander Cockburn hacen de la ciencia climática, sin tener que estar en acuerdo o desacuerdo, e incluso sin haber echado un vistazo siquiera a sus propuestas políticas. Por supuesto, el corolario de esta posición, que cualquier crítica que hagas con tus alegatos constituya un apoyo implícito de una determinada acción política, muy raramente va a ser apreciada.
Por otra parte, asumir que la crítica a tus declaraciones siempre tiene un transfondo político suele ser también un error. Algunas veces esto es cierto, pero hay tantas excepciones que ello no debería ser asumido de forma sistemática.

Sé consciente de que hay tipos que tergiversan lo que dices. La climatología es a menudo percibida como una ciencia provista de implicaciones políticas, económicas y éticas. En realidad, una buena parte de lo que realmente se discute no tiene tales implicaciones, pero la asimilación del lenguaje científico en el discurso político significa que las citas selectivas descontextualizadas y la divulgación mediante blogs son prácticas comunes. Los partidarios de cada tendencia (aunque principalmente aquellos en la periferia de la corriente principal) mirarán con lupa cualquiera comentario y lo pregonarán si satisface de alguna manera su agenda particular. Las motivaciones pueden oscilar desde las específicamente políticas, hasta el anhelo de notoriedad pública o reconocimiento, aunque las verdaderas razones a menudo serán oscuras y muchas veces ni siquiera merecerá la pena debatirlas. De esta forma se puede entender que los anillos de los árboles del siglo XV se hayan convertido en arma arrojadiza contra el protocolo de Kyoto, de la misma forma que el flagelo bacteriano se ha puesto al servicio de la defensa del creacionismo. En el mundo específico de los blogs relacionados con el clima existen una serie de intermediarios que permiten que las malinterpretaciones aumenten su difusión. Matt Drudge, por ejemplo, gasta una cantidad desmedida de su tiempo en buscar historias chifladas sobre el cambio climático, publicadas en medios marginales, para resaltarlas en el difundido “Drudge Report”. Marc Morano (que hemos oído que va a dejar su puesto como ayudante del senador Inhofe) es un lector diligente de los blogs climáticos (Pielke, WUWT, RealClimate, etc) y cualquier inconsistencia o crítica que pudiera ser malinterpretada, en un abrir y cerrar de ojos será expedida a través de varias listas de distribución de correo electrónico. En ese momento, si tienes suerte, sucesivas inexactitudes pueden conducirte de forma directa al show de Rush Limbaugh (vía Roy Spencer), o Glenn Beck, en la medida de que la lectura entre líneas les confirme la perfidia de la corriente principal de la ciencia climática.

Sé consciente de que el impacto que puedes tener puede ser diferente del que esperabas. Con el tiempo, si te das cuenta de que continuamente te están citando de forma incorrecta, o utilizado para apoyar posiciones o ideas con las que no estás de acuerdo, piensa qué puede estar pasando. A menudo, te encontrarás la acusación de ser un defensor en la sombra de alguna posición determinada. Si ése no es el caso, recuerda que el abandono de la responsabilidad de tus palabras (por ejemplo, con el argumento de que cómo ibas tú a saber que te iban a tergiversar tanto) no es una opción que te permita conservar un buen caudal de integridad. Ser citado de forma equívoca una vez puede ser mala suerte, pero ser malinterpretado siempre puede comenzar a sonar a descuido.

No esperes que el mundo sea justo. En el libro de Mamet "Bambi v. Godzilla", puedes encontrar el siguiente párrafo:

"En estas competiciones de desinformación, (…), el partido con un programa factible, o que posea un producto beneficioso está en una severa desventaja; está empeñado con una posición que no puede abandonar, y por tanto no puede comprometer sus talentos en la elaboración, confusión, drama o subterfugio"

Puesto que tú también estás probablemente comprometido con un paquete coherente de ideas, no serás capaz de adoptar argumentos inconsistentes o mutuamente excluyentes en el mismo párrafo, o participar de los argumentos sesgados, distorsiones o citaciones erróneas de forma deliberada. A menudo es instructivo mostrar qué podrías haber defendido si no hubieses tenido tales principios éticos.

No permitas que las críticas infundadas te desalienten. Si haces una exposición en público, tan seguro como que la noche sucede al día, serás criticado. Algunas críticas serán constructivas y te ayudarán a encontrar tu propia voz. Pero muchas no lo son. Si tienes suerte, comenzarás a toparte con un simulacro online de ti mismo, que conlleva tu propio nombre y lugar de trabajo, pero que carece de cualquiera de tus puntos de vista, no incluye casi ningún punto a favor, y que sería un completo extraño para cualquiera que en realidad te hubiera conocido. Ignóralos. Hay gente que realmente basa su felicidad en demonizar a los oponentes que intentan interaccionar de manera honesta con el público.

No difames a nadie. Esto no haría falta decirlo, pero las acusaciones gratuitas sobre deshonestidad, robo, mala práctica académica y fraude te pueden autodescartar del debate serio. En su lugar pueden servir para marginarte – aunque ello implique adquirir algunos adeptos de algún subgrupo específico. No te sorprendas si como una consecuencia, otras personas comienzan a reaccionar negativamente a tus comentarios.

Corrige los errores. Una vez más, no debería ser necesario decirlo, pero para mantener la propia integridad es preciso corregir los errores lo más rápidamente posible.

Date cuenta de aunque hables por ti mismo, si te posiciones del lado de la corriente principal, serás percibido como una especie de portavoz de toda la comunidad de científicos del cambio climático. No critiques por tanto a científicos anónimos en general cuando en realidad quieres ser específico, y no asumas que el contexto en el que estás hablando sea inmediatamente obvio para lectores casuales.

Evita utilizar cualquier tipo de lenguaje que pueda ser fácilmente malinterpretado. Esto puede ser duro.

No utilices metáforas de la II Guerra Mundial. Jamás. Esto simplemente se lo pone demasiado fácil a cierta gente, para que con ello aumenten su nivel de retórica y de crítica hipócrita. Sea cuál sea la fuerza con la que sostengas tus ideas, la idoneidad de estas imágenes siempre es difícil de vender, y no vas a tener muchas oportunidades de hacer una presentación efectiva. Por lo tanto casi siempre contraproducente. La misma apreciación puede ser extendida a cualquier tipo de lenguaje maniqueo.

Si te prestan atención los negacionistas, llévalo como una medalla al honor. Significa que estás rodeado de una buena compañía.

Si te metes en una trifulca cibernética, sé consciente que como todo, esto también pasará. Es evidente que ser apuntado de esa manera no es divertido (pregúntale a Heidi Cullen). Pero el ciclo vital de estas disputas es generalmente corto, de unos cuantos días, y la blogosfera como un todo, tiene un trastorno de déficit de atención extremo. Después de que el lunes todo el mundo te crucificara por tu último post, seguro que el martes ya no lo menciona nadie.

Recuerda que el sentido del humor es más efectivo que el enfado. Pero intenta alzarte por encima del nivel del patio de recreo. Piensa en Jon Stewart antes que en Rodney Dangerfield.

Si todo lo dicho previamente no te desanima completamente, bienvenido a la blogosfera. Tu voz es muy necesitada.
Traducido de RealClimate:

http://www.realclimate.org/index.php/archives/2009/03/advice-for-a-young-climate-blogger/langswitch_lang/in

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